¿Qué es la insuficiencia venosa crónica (IVC) y cómo tratarla?
Las venas son un elemento esencial del organismo. Su función es la de transportar la sangre al corazón porque nuestra sangre fluye en dos direcciones: desde el corazón a diferentes partes del cuerpo y de vuelta al mismo desde otras. En el caso de nuestras piernas, con cada paso que damos, nuestras venas permiten que la sangre venza la fuerza de la gravedad y regrese al corazón gracias a un sistema de válvulas que impide su retroceso. Cuando estas válvulas fallan, la sangre se estanca, las venas se dilatan y se produce la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC), una enfermedad cuyas principales manifestaciones son las varices y las piernas cansadas.
La IVC y de ella, las varices, constituyen el signo clínico más prevalente de la IVC pero no todas las venas “visibles” son varicosas. Existen otras expresiones estéticas y/o leves de la misma IVC:
- Variectasias.
- Telangiectasias o “ arañas vasculares” .
- Varículas.
Los síntomas más comunes de esta patología son:
- Pesadez: 48,3 %
- Calambres: 33,5 %
- Dolorimiento: 31,7 %
- Hormigueo: 29,4 %
- Varices: 29,4 %
- Picor: 19,9 %
- Hinchazón: 6,5 %
- Úlcera: 2,5 %
Asimismo, una de las clasificaciones de la insuficiencia venosa crónica más aceptadas internacionalmente es la escala CEAP (Clínica, Etiológica, Anatómica y Fisiopatológica):
C0: sin signos visibles o palpables de patología venosa
C1: Telangiectasias, venas reticulares,…
C2: Varices
C3: Edema sin cambios tróficos
C4: cambios tróficos (pigmentación, eczema, lipodermatoesclerosis)
C5: cambios tróficos con úlcera cicatrizada
C6: cambios tróficos con úlcera activa.
Según datos de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), el 30% de la población española presenta varices en las piernas, con una prevalencia mucho mayor entre las mujeres. De hecho, uno de los principales factores de riesgo para la aparición de varices e insuficiencia venosa es el embarazo; los otros son los cambios hormonales y factores genéticos.
Aunque las varices son la principal manifestación de la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC), existen otros síntomas, como las piernas cansadas, y pueden darse potenciales complicaciones si no se vigila correctamente (edemas, hipertensión venosa, úlceras venosas…). Para un correcto abordaje de la enfermedad crónica y frenar el desarrollo de estas complicaciones, es fundamental la visión clínica de un cirujano vascular que sepa evaluar cada caso y pautar las recomendaciones adecuadas.
Estos son los principales consejos que pueden darse a los pacientes con IVC desde los distintos establecimientos sanitarios:
- Mantener una vida activa y evitar pasar mucho tiempo en la misma postura (ya sea en posición sentada o en pie), limitar el consumo de grasas y decir no a la vida sedentaria.
- Utilizar medias de compresión adecuadas.
- Uso de venotónicos o flebotónicos, previa recomendación del cirujano vascular, Medias para personas ingresadas en hospitales para evitar trombosis venosa.
